Poco se podían imaginar los asistentes al concierto que realizó Mika el pasado domingo 19 en Barcelona, el maravilloso espectáculo que les esperaba. Entre ellos estaba yo.
Muchos fans llegaron a esperar a su ídolo a las 10 de la mañana, aunque el espectáculo no empezaría hasta 11 horas más tarda…
Son las 9 de la noche. Sacan las telas que cubren el atrezzo del escenario, donde hay una plataforma circular un tanto inclinada cara al público. Miles de fans enloquecid@s empiezan a chillar y a saltar como loc@s. Aparecen los componentes de la banda de Mika, menos él. Y empieza la obra. Sí, sí. La obra de teatro, de teatro musical, porque eso es lo que ofrecieron. Mika no cantó en un concierto, cantó en un musical. Mientras tanto, las pantallas se encienden y sale un hombre explicando la historia de como un civil (Mika) va a ser el primero en salir al espacio exterior. Despega el cohete, pero no pasan ni siquiera 10 segundos cuando, inesperadamente, explota. Y de lo que ocurre en el escenario, nadie se ha dado cuenta: un muñeco está flotando a 5 m. de altura encima del escenario, un muñeco disfrazado de astronauta. Y…¡magia! El muñeco se mueve y empieza descender de las alturas. Mientras, el público chilla, enloquecido por la emoción del espectáculo. Pero chillará más aún cuando el muñeco baje, se saque el casco y aparezca el ídolo que tanto ha esperado. Por unos momentos los guardias temen, por primera vez en su vida, que la estructura del Palau St. Jordi no pueda soportar la masa enloquecida de fans que salta y chilla como pocas veces se ha visto.
Y empieza a cantar “Relax, (take it easy)”, dando inicio a uno de los mejores conciertos que Barcelona jamás haya visto. Y por si fuera poco Mika habló en catalán. Sí, en catalán, evidentemente el pinganillo cumplió su función al 100%, pero fue todo un detallazo que poc@s “divas” hacen a sus devotos fans.
En fin, se necesita a más gente como este hombrecillo: dando espectáculo dentro del escenaro y no fuera, y demostrando que los cantantes también pueden currar. Y mucho. Y que también tienen sentimientos, y a veces muy profundos.